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Nahuel Arenas, Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres: “Debemos pasar de la gestión del desastre a la gestión del riesgo”

Fecha de publicación en Latinclima: Jueves, Enero 4, 2018
Autor institucional: LatinClima
Región: América Latina
Año de publicación: 2018
Nahuel Arenas, Jefe Adjunto para las Américas de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR)

El Reporte Mundial de los Desastres 2016 de la Federación Internacional de la Cruz Roja señala que las Américas, después de Asia, es la segunda región con mayor número de muertes reportadas debido a desastres, con 246.484 fallecimientos y daños económicos estimados en 473.811 mil millones de dólares durante el período 2006-2015.

Muchos de estos han sido eventos hidrometeorológicos, como los huracanes Harvey, Irma, María, José y Katia, que fueron devastadores en 2017 para los países del Caribe, así como las lluvias torrenciales y los deslaves que afectaron a Brasil, Chile, Colombia y Perú, dejando a su paso muerte y destrucción.

Se espera que en el futuro las pérdidas anuales por desastres alcancen US$314.000 millones a nivel mundial y muchos de estos serán exacerbados por el cambio climático.

Sobre este tema LatinClima habló con Nahuel Arenas, Jefe Adjunto para las Américas de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), en el marco de la VI Reunión de Alianzas Público-Privadas para la Reducción del Riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe: Planes de Continuidad de Negocios y Prevención para el Sector Turismo, que tuvo lugar en República Dominicana del 7 al 8 de diciembre pasados.

_ ¿Qué peso tiene el tema el tema del cambio climático en la gestión del riesgo de desastres en América Latina y el Caribe? ¿Cómo debe prepararse la región?

En el 2017 se nos hizo muy evidente con la seguidilla de desastres que experimentó la región y no hablamos solo de los huracanes en el Caribe. Fue un año bravo con respecto a los desastres en general, también El Niño y la Niña afectaron a la región y eso nos ha llevado a tomar conciencia de cómo el cambio climático está exacerbando los fenómenos naturales.

Si bien no podemos todavía decir que estos fenómenos son causados por el cambio climático, si son exacerbados por este fenómeno. Un año donde exista, por ejemplo, un Niño fuerte, sus efectos empeoran con el cambio climático y afectan a más personas. Esta es ya una realidad con la que convivimos y que dejó de ser una proyección. Por otro lado, 2017 ha sido el tercer año consecutivo más caluroso registrado, mientras continuamos con emisiones dañinas para la atmósfera.  Por todas estas razones, estamos trabajando para crear conciencia en todos los sectores pero también a nivel de los hogares para tomar decisiones informadas y que no pongamos a las familias en peligro.

_ ¿Qué tanto está preparada la región para los desastres?

Hasta los países más preparados, los desastres los desafían. Un testimonio de esto ha sido Puerto Rico, donde por mucho tiempo luego del huracán Irma más del 80% de las personas permanecieron sin agua y con las telecomunicaciones muy afectadas. Experiencias como esa nos llaman a redoblar los esfuerzos para prepararnos. Nosotros hacemos mucho hincapié en tratar de pasar de un foco en la gestión del desastre a uno de gestión del riesgo.

_ ¿Qué particularidades presenta la región en cuando a las ventajas y desventajas en el tema de gestión del riesgo de desastres con respecto a otras?

Es una región muy diversa y hay un sinfín de fenómenos que se presentan. Las problemáticas del Caribe y de otros países son diferentes: hay países de la región que han avanzado mucho como resultado de esfuerzos muy grandes, por ejemplo Chile; en el Caribe hay países que son un ejemplo con respecto a la preparación y gestión de emergencias, como Cuba. Estas realidades nos inspiran y es bueno que existan.

En cuanto a los desafíos, está la diversidad de economías que presenta la región. También eso genera desafíos particulares. A veces en los países de renta media existe capacidad y recursos a nivel central que no siempre llegan al nivel local. Ese es un desafío al interno de los países  para que esos recursos y capacidades que están disponibles lleguen a esas comunidades donde se sufre más los desastres.  La desigualdad es, ciertamente, un desafío para la gestión del riesgo.

_ ¿Qué tanto hay que hacer todavía para valorar a los ecosistemas naturales que crean resiliencia frente a los desastres?

Hay que crear conciencia de que esos ecosistemas también son zonas naturales de amortiguamiento que tienen un valor natural y económico pero que además pueden llegar a salvar vidas y ayudarnos en la reducción de riesgo de desastres. Los bosques, los humedales, los manglares pueden reducir el impacto de los desastres y mitigar las consecuencias del cambio climático.

_ ¿Cuáles países de la región son los más vulnerables?

Más que decir qué países son más vulnerables, el mensaje que hay que dar es que la urbanización creciente, donde el 80% de la actividad económica del mundo tiene lugar en las ciudades con mucha población, de las que hay muchas en América Latina y que a la vez tienen una desigualdad muy grande, genera un aspecto de vulnerabilidad importante. Tenemos regiones como Centroamérica, que están amenazadas por todo tipo de fenómenos, desde terremotos y ciclones a sequías y erupciones volcánicas; la temporada de huracanes en el Caribe seguirá siendo una preocupación; como los incendios forestales en Norteamérica, los efectos del Niño y la Niña, los terremotos, los tsunamis, los deslizamientos de tierra y las inundaciones en Sudamérica. Es decir, que la región no está falta de amenazas.

Muchos países están tomando conciencia e implementando acciones en línea con las recomendaciones del Marco de Sendai para la Reduccion de Riesgo de Desastres. Pero tenemos que seguir redoblando esfuerzos.  Es importante que la gestión del riesgo sea asumida por todos los sectores; que no sea solo la responsabilidad de una secretaría, sino parte fundamental de  todas las carteras de gobierno y todos los presupuestos, además de un tema de alianzas público-privadas también.  Ese es el modelo al que deberíamos aspirar. Cuando hay un desastre, todos los sectores son impactados, por eso uno de los ámbitos críticos es el de planificación.

_ ¿Cuál debe ser el rol de los medios de comunicación en la gestión del riesgo de desastres?

Un aspecto muy importante de todo este trabajo es la concienciación y entender que, como mencioné anteriorente, la gestión del riesgo es responsabilidad de todos. El Estado tiene un rol primordial pero debemos llegar al nivel de los hogares para crear conciencia en el día a día. Solo cuando lleguemos a ese nivel de conciencia de las personas, van a haber cambios de hábitos y de prácticas que pueden evitar que seamos vulnerables. El papel de los comunicadores es fundamental para crear esta conciencia en todos los ámbitos de la sociedad.

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