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Eficiencia energética

Por eficiencia energética se entiende el aprovechamiento en el uso de la energía, esto con el fin de generar productos y servicios en pro del bienestar social, económico y ambiental.

En otras palabras, el reto de la eficiencia energética está en brindar el mayor bienestar posible a la población empleando la menor cantidad de unidades de energía.

 

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), los beneficios que se obtienen de la eficiencia energética se pueden agrupar en:

  • Ambientales: al reducir la demanda de energía, se alivia la presión sobre los recursos naturales, lo que genera un menor impacto sobre los ríos y los suelos. A nivel global, se reducen las emisiones de gases efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. De hecho, si se logra la eficiencia energética y el mundo opta por energías limpias, se evitarían 24 gigatoneladas de carbono al 2030 (serían entre 2,5 y 3,3 gigatoneladas al año).
  • Económicos: al usar mejor la energía, se reducen los costos asociados al consumo energético. La industria y el comercio se vuelven más competitivos y rentables, lo que ayuda a generar más riqueza.  Además, el ahorro de energía permite diferir inversiones energéticas, posibilita una oferta más eficiente y reduce la dependencia de los combustibles fósiles así como la presión sobre nuevos proyectos de generación. También se logra una mejor planificación y diversificación de la matriz energética.
  • Sociales: al ser más eficientes y gastar menos dinero en el consumo de energía, aumenta la calidad de vida de las personas.

 

Cepal añade unos cuantos más: seguridad en el suministro de la energía, mayor eficiencia en el gasto y alto potencial de producir ahorros energéticos.

En el caso de Centroamérica, la eficiencia energética es clave dado que cuenta con limitados recursos primarios (yacimientos petroleros o carbón) y sus países tienen una fuerte dependencia a los derivados del petróleo tanto para la generación de electricidad como para el transporte.

La eficiencia energética se ve influenciada por dos factores: uno técnico en cuanto a contar con la mejor de las tecnologías y diseño de sistemas para evitar el desperdicio, y otro cultural que depende que exista una educación en pro del ahorro y el uso sostenible de los recursos energéticos.

 

Rendimiento energético en América Latina

Según Cepal, en su informe “Monitoreando la eficiencia energética en América Latina”, el rendimiento en el sector eléctrico se mide a partir de la relación entre el consumo final y la generación primaria, esta última se ve influenciada por la combinación de fuentes de energía (entre mayor participación de renovables, pues mejor) y la eficiencia tanto en la producción como en la distribución.

Por ejemplo, y según Cepal, del total de electricidad producida en Nicaragua, un 28% se pierde en las redes (correspondiente a 2% en transmisión y 26% en distribución, en esta última se incluyen las pérdidas técnicas 8% y no técnicas 18%).

En este sentido, entre más alta sea la proporción de energía primaria que llega a los consumidores finales, pues más eficiente es el sector. En América Latina, el rendimiento energético varía entre 55% en México y 90% en Costa Rica y Brasil, aunque los países que más avanzaron en este aspecto entre los años 2000 y 2012 fueron Nicaragua, República Dominicana, Panamá y El Salvador.

Ahora bien, ese rendimiento se ve influenciado por el consumo final. De hecho, los hogares son responsables del 21% del consumo en América Latina y en la mayoría de los países se observa una caída en el consumo del sector residencial entre los años 2000 y 2012.

 

“Esto se explica por el menor uso de biomasa, especialmente en El Salvador, donde la participación de biomasa en el consumo residencial cayó del 74% al 50% entre 2000 y 2012 (-24 puntos). La participación de la biomasa también ha tenido caídas importantes en algunos otros países: Paraguay (-13 puntos), Costa Rica (-10) y Nicaragua (-7). A pesar de esta tendencia, la biomasa sigue siendo la fuente de energía más consumida por los hogares en la mayoría de los países, seguido por la electricidad. El petróleo tuvo una participación importante en Ecuador, Panamá, República Dominicana y Brasil”, se lee en el informe de Cepal.

 

El aumento en el número de hogares, derivado del crecimiento de la población y descenso en el número de personas por casa, también incidió en el incremento del consumo residencial. Entre el 2000 y 2012, la mayoría de los países latinoamericanos registraron un incremento de 2% por año. De hecho, el consumo residencial subió más rápidamente que el consumo total.

 

“Con la excepción de los países con la necesidad de calefacción de espacios (Chile o Argentina y en menor medida Uruguay y Paraguay), la cocina es el principal uso final, con más de 50% del consumo de los hogares”, dice el informe.

 

Según Cepal, ese crecimiento se vincula con mejores ingresos por familia, lo que conlleva a la adquisición de equipos de alto consumo eléctrico como lavadoras, refrigeradoras y televisores.

Sin embargo, esos aparatos -al ser más nuevos tecnológicamente- suelen ser más eficientes, por lo que la relación entre mayor cantidad de equipos y eficiencia energética se mantiene estable.

La electrificación rural también incidió en el aumento del consumo. “Este efecto es de particular importancia para Nicaragua, donde la proporción de hogares electrificados subió en 25 puntos, de 49% en 2000 a 74% en 2012, lo que significa un crecimiento en el número de hogares electrificados del 3,5% por año entre 2000 y 2012”, señala el informe.

Asimismo, el consumo eléctrico del sector de servicios o terciario -que incluye comercios, oficinas, hoteles y restaurantes, centros de educación y salud, así como instituciones públicas (sector público) y alumbrado público- ha ido en aumento en América Latina.

 

Este sector representa dos tercios del consumo en los países latinoamericanos. Específicamente en los países de Centroamérica incluidos en el informe de Cepal, entre 2000 y 2012, ese consumo fue:

  • El Salvador: 66% comercial y 34% sector público.
  • Nicaragua: 85% comercial y 15% sector público.
  • Costa Rica: 73% comercial y 27% sector público.
  • Panamá: 76% comercial y 24% sector público.

 

“Los dos sectores que generalmente impulsan el consumo son el turismo y el comercio, principalmente debido al aire acondicionado y otros usos específicos de la electricidad”, destaca Cepal.

 

Asimismo, el informe señala que “las tendencias en el consumo de electricidad en todos los países se puede explicar por la difusión de nuevos equipos de oficina y herramientas de comunicación (Internet, nuevos tipos de telecomunicaciones), además del aumento en el uso de aire acondicionado”.

Fuentes consultadas