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Energía verde e inclusiva

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La recolección de energía sostenible, en inglés conocida como energy harvesting, es un concepto que ha ido adquiriendo más adeptos en los últimos años y propone la generación de energía a pequeña escala para consumo personal.

Lo que propone es aprovechar la energía residual presente en el ambiente para generar electricidad que pueda alimentar a pequeños dispositivos eléctricos o electrónicos de baja potencia como teléfonos móviles, reproductores de música, etc.

Por ejemplo, las calles de Toulouse (en Francia) y las estaciones del metro de Tokio (en Japón) aprovechan el tránsito de personas para generar energía que permita la iluminación. Esto gracias a un tipo de pavimento que genera electricidad gracias al paso de personas, automóviles o trenes.

Algunos gimnasio funcionan gracias a la energía que les proveen sus clientes cuando se ejercitan en una bicicleta o banda estacionaria o incluso durante una clase de baile gracias a la instalación de un tipo de piso que convierte las vibraciones en electricidad.

La empresa Nokia, por ejemplo, comercializa un cargador de dispositivos electrónicos que se instalan en la bicicleta. De esta forma, una persona puede cargar su teléfono celular mientras se traslada al trabajo o al parque.

También existen mochilas solares con pequeñas celdas fotovoltaicas que cargan dispositivos mientras una persona se traslada o espera el transporte público en un día asoleado.

En América Latina, los bicigeneradores exhiben múltiples aplicaciones. El pedaleo genera electricidad gracias a un generador adaptado a la bicicleta y esto sirve para cargar una batería.

Esa batería posibilita desde lavar ropa y encender una licuadora para hacer un refresco hasta proveer de energía a un televisor donde las personas pueden reunirse a ver un partido de fútbol o las noticias e incluso iluminar una calle y con ello espantar el hampa.

Ese es el caso de la comunidad de Los Ángeles de Patarrá, en Costa Rica. Para llegar a este barrio se debe subir una cuesta de 1,6 kilómetros y los bicigeneradores permiten iluminarla en las noches para incrementar la seguridad de las personas.

De hecho, los bicigeneradores se han convertido en una fuente de empleo dentro de las comunidades, ya sea para quien confecciona el aparato hasta quien vende repuestos para repararlo.

En Guatemala, Carlos Marroquín fundó Maya Pedal, un emprendimiento que ha hecho de las bicimáquinas una fuente de ingreso. Ya ha diseñado bicimáquinas para bombear agua, irrigar cultivos, lavar ropa y desgranar maíz.

En cuanto al molino, Marroquín incluso adaptó el asiento para que las mujeres estuvieran cómodas usando sus trajes tradicionales de la cultura maya.

Los diseños de Marroquín han llamado la atención de ingenieros de Google y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

Fuentes consultadas