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Tecnología, energías y género con perspectiva renovable

La sustitución de cocinas de leña tradicionales está cambiando la vida de las jefas de hogar nicaragüenses. Para Marileth López Pérez, haber dejado su cocina antigua y sustituirla por una cocina mejorada no solo representa una solución en términos de salud y eficiencia energética, sino también un aporte en términos de calidad de vida. En su hogar ya no existe el temor de los integrantes de la familia sufran afectaciones respiratorias o algún accidente en la cocina, por lo que ahora todos ellos están en capacidad de realizar estas labores. Esto es un alivio para Marileth y otras jefas de hogar, ya que les permite dedicar más tiempo a sí mismas y a otras actividades productivas que mejoren sus ingresos.

Pensar en tecnologías de producción de energías renovables y acceso energético con perspectiva de género pareciera apuntar a temas distintos y que de ninguna forma podrían cruzarse, sin embargo, no es una idea descabellada. Juntarlos no solo es posible, sino necesario y el trabajo apoyado por Hivos en Nicaragua lo demuestra.

Marileth López muestra la cantidad de leña que consumía antes y la que consume ahora

Lo primero es pensar en todas las necesidades y tareas que realizamos en nuestro día a día gracias a cualquier tipo de suministro energético. Tanto dentro como fuera del hogar, en la vida actual se vuelve indispensable el acceso a fuentes de energía que nos permitan desarrollarnos tanto individual como colectivamente. La realización de tareas domésticas y productivas, aseo personal, alimentación, transporte, comunicación, estudio, trabajo, comercio, etc… son tan solo algunas de las labores cotidianas que demandan energía.

Si nos ponemos a pensar desde los roles de género y la división histórica del trabajo, para muchas mujeres se ha vuelto casi que imposible el cumplimiento de objetivos personales y el desarrollo de emprendimientos productivos, debido al rol que se le ha obligado a tomar dentro del hogar. Desde hace siglos a ellas se les impuso el quehacer doméstico: planchar, cocinar, atender a la familia, lavar la ropa, entre otras tareas que la obligaban a mantener una vida dentro del hogar y en función de los objetivos personales de cualquier miembro de la familia, excepto de sí misma.

Conforme pasó el tiempo y la conexión a electricidad se fue haciendo más accesible, las dinámicas del quehacer doméstico poco a poco se irían modificando. O ese era el plan. La introducción de tecnologías para suplir las necesidades del hogar se presentaban como la solución perfecta para realizar las labores domésticas de forma más rápida, lo que traería una reducción de la carga de trabajo del hogar. Pero esto no terminó de esa manera.

La simplificación de las tareas del hogar por medio de los electrodomésticos y demás tecnologías sirvió como excusa para que las mujeres -rurales y urbanas por igual- tuvieran aún más tiempo para realizar las mismas tareas y muchas más en el mismo periodo. ¿El resultado? Menos tiempo para que las “encargadas del hogar” se preocuparan por sus logros, metas y objetivos.

Al día de hoy, la situación no se muestra muy distinta, por eso es fundamental la promoción de tecnologías que no solo permitan tener un trabajo más eficiente y satisfactorio, sino que faciliten soluciones que distribuyan el trabajo doméstico de forma más equitativa entre todos los integrantes de la familia. La energía y la tecnología vinculada a ella deben reducir las brechas de género, no ampliarlas, por eso es importante que la promoción de soluciones a través de la tecnología no se centre en la adopción de dispositivos “último modelo”, sino de alternativas seguras, eficientes y acordes al contexto de las personas que busca impactar.

Y esa es la apuesta de Hivos en Nicaragua: dar con soluciones energéticas descentralizadas y acordes a necesidades reales, que impacten de manera positiva a las mujeres, dándoles más poder y garantizándoles más autonomía y libertad. 

Foto: Marileth muestra la disminución en el consumo de leña gracias a su cocina mejorada. Foto: Édgar Álvarez